La situación está muy grave en el país . Hoy estaba leyendo los periódicos, sobre todo los periódicos de izquierda, y me llamó la atención un artículo en La Jornada escrito por “La Hija de Salvador Martínez Della Rocca “El Pino”. Este artículo analiza un evento que ocurrió en la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, convocado por la derecha, que tiene mucha presencia en dicho espacio.
En este evento destacó la participación de Héctor Aguilar Camín y también de Gilberto Guevara Niebla. Este último, quien en su momento fue una figura muy significativa del movimiento estudiantil de 1968, ha mostrado desde hace tiempo una inclinación que parece alinearse más con la derecha. Durante el evento, Guevara Niebla intentó desvincular al movimiento de la Cuarta Transformación (4T) del movimiento del 68.
Sus argumentos, desde su posición como académico respetado en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), buscaron desacreditar esta relación. Incluso llegó a intentar desvincular a Claudia Sheinbaum del legado del 68. Sin embargo, para quienes formamos parte de esa generación —aunque personalmente no participé en el 68, mi formación y la de muchos de mis maestros sí está ligada a ese movimiento—, esto resulta inadmisible. No podemos olvidar que incluso la fundación de instituciones como la UAM es consecuencia directa de aquel movimiento.
Pretender descalificar al movimiento de la 4T y negar su vínculo con la izquierda demuestra un desconocimiento de fondo. Claudia Sheinbaum proviene de una tradición crítica. Fue parte de la revista Punto Crítico, que jugó un papel fundamental en la construcción de conocimiento y en la consolidación de movimientos de izquierda. Además, el movimiento estudiantil del CEU, el ambientalismo e incluso el rock como expresión cultural son herencias directas del 68. Desvincular a la 4T de ese legado es un error teórico y político.
Por otro lado, es preocupante la creciente presencia de la derecha dentro de Morena. Estoy cada vez más convencido de que no todos los que militan en Morena representan los ideales de la izquierda. Si bien el partido nació como un proyecto hegemónico de izquierda bajo el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador y ahora de Claudia Sheinbaum, hay figuras que claramente representan intereses de derecha. Esto no debería ser tolerado.
Es cierto que algunos sostienen la tesis de permitirles crecer para después destruirlos desde dentro, pero considero que esta estrategia es peligrosa. Es necesario ponerles un alto desde ahora y no dejarles espacio para consolidarse. El gobierno de Claudia Sheinbaum debe ser la segunda etapa de la Cuarta Transformación, pero con un giro más claro hacia la izquierda, no hacia la derecha.
Las señales preocupantes están ahí: desde el caso de Layda Sansores en Campeche hasta los conflictos entre figuras como Ricardo Monreal y Adán Augusto López. Estas disputas evidencian prácticas que no deben ser toleradas. Es indispensable que se investigue, se sancione y se aleje a estas figuras de cualquier posición de poder. Algunos dirán que esto es políticamente inviable, pero el apoyo masivo que obtuvo Claudia Sheinbaum, especialmente en estados como Guerrero, no proviene de alianzas con priístas o panistas, sino del trabajo y las convicciones que sembró Andrés Manuel López Obrador.
La 4T debe continuar, pero con un rumbo más claro hacia la izquierda. Esa idea de gobiernos “de centro”, ya sea centroizquierda o centroderecha, es un mito creado por el neoliberalismo para desviar a los movimientos de izquierda y alinearlos con la derecha, como ha ocurrido en varios países de América Latina. Ojalá este no sea el destino de la Cuarta Transformación.
Yo tengo expectativas altas. Seguiré insistiendo en que el camino debe ser hacia la izquierda, junto al pueblo, y no hacia el PRI ni hacia la derecha. Por algo el PRI y el PAN están derrotados y desprestigiados. La ruta debe ser clara: avanzar hacia un verdadero proyecto de izquierda, no hacia su simulación.
¡Feliz Navidad a todos!
Por: Misael Habana de los Santos
