Por: Misael Habana de los Santos.

Estuve reflexionando mucho sobre un tema. Voy a empezar con lo siguiente, y no es justificación. Tenemos muchos problemas en Acapulco y en Guerrero, problemas que se evidencian en situaciones de crisis, porque es cuando más se manifiestan. Si no hay crisis, los problemas pasan desapercibidos, pero si la hay, emergen con fuerza. Vivimos realmente en un nudo, un nudo ciego, diría yo, con tantos problemas que surgen por todos lados: por un lado, grupos necesitados que piden ayuda y, por otro, quienes aprovechan la oportunidad para sacar beneficios políticos y personales.

Me refiero a esto: nadie va a negar que después de Otis estábamos en una situación precaria cuando llegó John. De repente, el huracán John echó por tierra lo que habíamos reconstruido medianamente. Entonces, otra vez hubo que empezar de nuevo, como si estuviéramos condenados a cargar la piedra cuesta arriba una y otra vez.
El próximo año, y no es que quiera ser pesimista, seguramente volveremos a estar en la misma situación con los huracanes que vendrán.
Por eso debemos corregir de fondo los factores que generan estos problemas pos huracán. Son muchos, y no los abordaré todos, pero van desde los asentamientos irregulares hasta las vías de comunicación. Hoy me enfocaré en el problema del agua.

El problema del agua es crucial. Tener agua es fundamental para la salud y la limpieza: no solo para beber también para “lavarse el fundillo” como bien dijo un trabajador de Capama.
De acuerdo con la situación que atraviesa el organismo del agua en Acapulco, observo una mala administración que no responde a las necesidades de los usuarios. Capama se ha venido deteriorando desde hace años. En su seno se han construido fortunas y campañas políticas; los presidentes municipales han colocado a sus familiares para saquear el organismo.
Esto ha ocurrido durante los últimos 30 años. Capama ha sido utilizada para beneficio de la familia, amigos, amantes, novios y novias de los presidentes o presidentas municipales.

Ha llegado el momento de transparentar la situación para que la población sepa la magnitud del problema que enfrenta Capama.
Los acapulqueños no comprenderán la gravedad del asunto si no se les informa. Para solucionar el problema, creo que la sociedad debe participar y estar bien informada. Lo que se necesita es un cambio profundo en Capama. Debe ser dirigida por técnicos, gente especializada en agua, población y salud pública. Gente que realmente sepa del tema, no amigos. O, si es un amigo, que sea un experto.

Otra opción sería entregar la Comisión de Agua Potable a CONAGUA. Ya hemos tenido esa experiencia aquí en Acapulco, y funcionó relativamente bien, porque ayudó a contener ciertos problemas. CONAGUA podría gestionar el agua, lo que nos garantizaría a los acapulqueños que personas externas, personal técnico de calidad y capacitación reconocida, darían soluciones. El agua no se manejaría con fines políticos, como también ha sucedido en el pasado.

Es hora de que la presidenta municipal, Abelina López Rodríguez, considere seriamente esta opción. Esto puede jugar a su favor o en su contra, pero la solución no depende solo del Ayuntamiento ni de un grupo político, sino que es responsabilidad del municipio, del gobierno estatal y del federal.

El problema del agua, la luz eléctrica, las vías de comunicación y la violencia es integral, es un problema que involucra a los tres niveles de gobierno. Por eso vemos al Ejército, la Marina, la Guardia Nacional y a todos interactuar, porque el gobierno está preocupado por lo que ocurre aquí.

Ningún nivel de gobierno, ni el federal, ni el estatal, ni el municipal, puede lavarse las manos; es un asunto de todos.

Lo más importante es que trabajen en equipo y ofrezcan soluciones a la gente que necesita ayuda, para evitar los problemas que enfrentamos día a día: plantones, inseguridad, miedo.

Estamos en Guerrero y creo que ya es hora de resolver las cosas. Nuestras autoridades tienen que actuar a la altura; basta de frivolidades y estupideces. Hay que ponerse a trabajar.

Sino el año que viene, con 4T o segundos pisos, regresaremos con la piedra al mismo lugar donde estamos siempre: el abandono, la corrupción y la pobreza o ¿será que aún no habremos partido?

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