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Misael Habana de los Santos

Hay revuelta morenista en el Senado de la República por las presidencias de las comisiones, muchas de ellas abandonadas porque sus titulares salieron en busca de las coordinaciones de sus estados. Algunos ya no regresaron; otros volvieron con la frente marchita, cargando la derrota y buscando dónde volver a colocar el escritorio.

Caso especial es el de la Comisión de Relaciones Exteriores para América Latina y el Caribe, acéfala desde que su presidente, Félix Salgado Macedonio, pidió licencia para perseguir una vieja obsesión: convertirse, ahora sí, en gobernador constitucional de Guerrero.

El padre de la gobernadora Evelyn Salgado Pineda no consiguió sortear los filtros éticos colocados por los mandamases del partido vino tinto. Reglas diseñadas, según la lectura política, para cerrarle el paso a quienes pretendían convertir la sucesión en asunto familiar y el gobierno en patrimonio hereditario.

Félix quedó fuera de la selección del coordinador estatal, pero anunció que no regresará a la Cámara Alta. Tampoco se retiró a contemplar el paisaje desde una hamaca. El senador con licencia continúa recorriendo Guerrero, encabezando reuniones y moviéndose como si la candidatura todavía pudiera aparecer detrás de cualquier curva.

Al marcharse no dejó vacío el escaño. En su lugar tomó protesta Francisco Arturo Pérez Pérez, su suplente y eterno subalterno, un personaje cuya trayectoria política ha transcurrido durante años bajo la sombra del propio Félix Salgado.

Formalmente, es Pérez Pérez quien ejerce ahora la representación popular y cobra la dieta correspondiente. No existe evidencia pública de que Félix continúe recibiendo ese salario ni de que ambos hayan acordado repartírselo. Pero la peculiar relación política entre titular y suplente deja flotando una pregunta maliciosa: ¿cobra solamente Pérez Pérez o, como sucede con tantas cosas en la política guerrerense, van a medias?

La pregunta no es una acusación; es hija legítima de la opacidad.

La Comisión de Relaciones Exteriores para América Latina y el Caribe, mientras tanto, continúa descabezada.

Tampoco puede decirse que, antes de la licencia, su actividad diplomática fuera desbordante. El archivo público del Senado registra que apenas había llegado a su tercera reunión ordinaria en diciembre de 2025. En febrero de 2026 participó en una sesión de comisiones unidas.

No existe un campeonato oficial de comisiones improductivas, acaso porque habría demasiados aspirantes al podio. El Senado tampoco publica una clasificación homogénea que permita ordenarlas mediante los mismos indicadores: reuniones realizadas, iniciativas recibidas, dictámenes aprobados, asuntos pendientes, comparecencias y asistencias.

Sin embargo, la comparación disponible resulta reveladora. Mientras la comisión encabezada por Félix Salgado acumulaba tres reuniones ordinarias, la de Salud había celebrado nueve hasta febrero de 2026 y alcanzó doce en abril; la de Igualdad de Género llegó a once, y la de Gobernación sumó nueve.

No puede afirmarse, con rigor, que la comisión de Félix ocupe el último lugar de todo el Senado. Sí puede sostenerse que marcha en el pelotón de las menos activas: tres reuniones frente a las nueve, once o doce celebradas por otras.

América Latina y el Caribe pudieron esperar. La obsesión por Guerrero, no.

Ahora Morena deberá repartir las presidencias abandonadas y premiar o consolar a quienes regresaron de sus aventuras estatales. Algunos volverán con nombramiento; otros deberán conformarse con una oficina, una comisión secundaria y la explicación de que en política unas veces se gana y otras se aprende a disimular la derrota.

Félix Salgado eligió otro camino: no regresó al Senado ni abandonó la campaña. Dejó la curul en manos de su suplente, una comisión con escasa productividad y se quedó recorriendo una entidad que ya gobierna su hija, pero en la que él continúa comportándose como candidato permanente.

Félix está ausente de la Cámara Alta, pero omnipresente en Guerrero. Pérez Pérez ocupa el escaño, cobra la dieta y mantiene caliente la silla.

Una representación popular atendida por el suplente mientras el propietario político de la fórmula sigue buscando el siguiente cargo.

Por admin

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