Por: Misael Habana de los Santos
El pasado 7 de octubre se conmemoró un año más de la muerte del Che. La Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Buenos Aires invitó a un foro al director de la editorial pública mexicana Fondo de Cultura Económica, Paco Ignacio Taibo II, también autor de una biografía sobre el argentino más famoso que Messi y Maradona.
Con ese motivo, un grupo extraordinario de jóvenes periodistas muy cultos, en nada parecidos a los que veo involuntariamente por aquí, le hizo una entrevista radiofónica. La interacción de los cuatro conductores con el creador de Héctor Belascoarán Shayne me mantuvo con la boca abierta durante todo el interview.
Allí, Paco, a pregunta de los periodistas argentinos, también habló de su extensa novela sobre Francisco Villa. Los argentinos celebraban todas las ocurrencias de Taibo y, sobre todo, anunció lo que creo será un programa del Fondo de Cultura Económica para Latinoamérica, en coordinación con varios países. Se trata de una edición de libros para jóvenes latinoamericanos, con un tiraje de más de 2 millones de ejemplares.
Paco también reveló que la presidenta Claudia Sheinbaum le ha pedido realizar una gran reforma en los medios públicos del país, ya que en algunos estados aún siguen siendo “la caja idiota” a imagen y semejanza de Televisa y Azteca. En eso anda Paco Ignacio Taibo, a quien enviamos un saludo.
Cambiando de tema, quería hablar también de Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad de Felipe Calderón y exdirector del CISEN durante el gobierno de Vicente Fox, es decir, de los gobiernos panistas. Ayer, una corte en Brooklyn, Nueva York, le impuso 38 años de prisión por narcotráfico, delincuencia organizada y otros delitos que automáticamente te hacen fifí.
Más allá de la pena que le dieron a García Luna, creo que toda condena, sea cual sea, estar en la cárcel va en contra de cualquier sentido humanitario. No estoy defendiendo al criminal. Ya una corte lo juzgó, y además habría que juzgarlo por todo el daño que provocó en la sociedad mexicana. Allá ya lo juzgaron; acá no lo hemos hecho todavía. Debería ser juzgado también aquí, pero no le alcanzará la vida para enfrentar todos los procesos de justicia. Mucha sangre corrió en México por su complicidad con los matones. Muchas causas lo esperan en México.
Se dice que es una acción de justicia, pero también es una acción inhumana contra un hombre, un ser humano que irá a la cárcel. Consciente o inconscientemente, actuó en contra de los “valores” establecidos por la sociedad y fue cómplice para que un cártel o un grupo de delincuentes hiciera grandes negocios, lo que también lo benefició.
Más allá de la acción penal, el mensaje que envía esta decisión de las autoridades estadounidenses es claro: “Cuidado, cualquier autoridad involucrada en corrupción y narcotráfico puede ser castigada”. García Luna no era cualquier funcionario; era el secretario de Seguridad de Felipe Calderón. Si Calderón dice que no se dio cuenta, que no tuvo información, y todas las barbaridades que ha dicho hasta ahora, como no arrepentirse de haberlo tenido en su gobierno o afirmar que lo volvería a nombrar, entonces, allá él y su evidente complicidad.
Estamos hablando de la implicación moral de este mensaje que lanzan las autoridades estadounidenses para todos aquellos que afectan a la sociedad estadounidense. También es un mensaje para nosotros, los mexicanos: cualquier funcionario público que se involucre en actividades ilegales puede ser castigado y enviado a la cárcel, no solo por narcotráfico, sino también por robar los recursos de los pueblos y municipios o de cualquier instancia. Sabemos de funcionarios, de este y otros gobiernos, incluidos los actuales de Morena, que rápidamente han mostrado su inclinación hacia la corrupción. Pues ya saben, pueden ir a la cárcel por corruptos. Y es que están designados para una función pública, no para robar dinero público, un comportamiento que hasta lo llegamos a considerar normal. Incluso felicitamos a los conocidos que llegan a ser gobernadores, presidentes municipales, senadores o secretarios.
La cultura que teníamos era la que proyectábamos, la que tolerábamos. La corrupción estaba normalizada; cualquiera que llegaba al servicio público lo hacía para enriquecerse, no para gobernar bien. Y aún no se ha extinguido la rabia.
La acción de las autoridades de Estados Unidos contra García Luna, más allá de los 38 años, que no son poca cosa, le quita prácticamente la vida a este hombre, que saldrá con 89 años. Toda una vida sin ver crecer a sus hijos o nietos. Es un ser humano, pero también es un delincuente.
Entonces, la acción que toman las autoridades lanza un mensaje moral. Ojalá esto se aplique en México también, para que cualquier funcionario que robe el dinero público sea castigado y enviado a prisión, aunque sea domiciliaria. Que se sepan los riesgos y no se incurra en esa conducta que nos parece normal, en la que los políticos roban, tienen gastos excesivos en cosas banales e innecesarias.
Me da esperanza el segundo piso de la transformación cuando veo a la presidenta Claudia Sheinbaum actuar con sencillez e inteligencia. En las mañaneras apareció hoy con una blusa de algodón, con un tejido, creo que de Nayarit o de punto de cruz, en color morado, y elegancia. No hay necesidad de gastar dinero en frivolidades. Luego ves a los diputados o representantes populares en la Cámara, vestidos como obreros, pero afuera los ves con lentes caros, ropa de lujo, y en coches lujosos. Hace poco un fotógrafo cazó con su cámara a un diputado morenista en un Lamborghini. Eso muestra que están robando o que tienen dinero en exceso en tiempos de la 4T.
Creo que debemos cambiar si queremos seguir transformando este país, y Morena tiene que escuchar lo que dice el pueblo. Como dijo Paco Ignacio Taibo en Argentina, él se asume como militante y fundador de Morena, de esos que realmente quieren transformar el país. Dice que la única forma de hacerlo es a través de la cultura y los libros. Sin cultura y libros no vamos a poder cambiar.
Vean a los diputados que tenemos como representantes. No rebuznan porque no practican, pero ni siquiera leen; están peleados con los libros, las ideas, el pensamiento, la razón y con la cultura en general. Paco Ignacio Taibo decía que es a través de la cultura como podemos cambiar, y no debemos permitir que la derecha nos arrebate ese discurso. Ahora la derecha pretende apropiarse de esta narrativa, de ese discurso, y ganar en el ágora las batallas culturales con el poder de la lectura y los libros.
El periodista argentino le preguntó qué está pasando con Morena en el país. Paco respondió: “Tenemos un proyecto de nación que ha transformado muchas cosas y va a seguir transformando. Claudia Sheinbaum es parte de este proyecto. Vale la pena, aunque dentro de Morena, en los últimos tiempos, hemos aceptado a tanta gente que han entrado muchos ‘sapos’. Morena está llena de políticos impresentables que vienen del pasado y que no tienen nada que hacer en Morena. Pero vale la pena crear un gran frente para continuar con el proyecto de transformación mientras se conserven los ideales y principios del proyecto de la 4T. Más o menos fue lo que dijo.
Concluyendo sobre el caso García Luna, lo más interesante no es el castigo de la cárcel, es la condena mediática, el repudio público hacia un policía y un político corrupto.
El anuncio de la creación de la Secretaría contra la Corrupción es alentador. La transformación va. Así que cuidado, mucho cuidado, aquellos que están haciendo cosas indebidas con el dinero público, creyendo que nadie los ve. Por lo pronto, pongan sus barbas a remojar.
