🔊 Escuchar esta nota

Por: Misael Habana de los Santos

Este fin de semana trae muchos temas que comentar. Sin embargo, lo que más resalta es algo que no debería ser tan destacado, pero sigue siendo información: la cobertura de los medios en un contexto de violencia.

Los medios de comunicación no son responsables de la violencia; simplemente reflejan la realidad que los reporteros escriben. Retratan lo que sucede en la sociedad o en el contexto en el que se encuentran. Claro, también hay medios que interpretan los hechos de manera que favorezca intereses específicos. Y, aunque usted no lo crea, existen medios y agentes políticos interesados en imponer su verdad a la sociedad.

Esto me remite al acuerdo que los medios de comunicación hicieron hace algunos años, en la etapa más oscura del gobierno de Felipe Calderón. En ese entonces, asociaciones, empresas y medios vinculados al conservadurismo llamaron a guardar silencio y firmaron un “acuerdo”, conocido como el “pacto del silencio”. Un medio local firmó ese pacto, cuyo objetivo era ocultar la realidad de la guerra contra el narcotráfico y sus efectos colaterales. Nunca más un pacto de silencio en los medios.

Los medios representan diversas corrientes políticas, algo que los mismos reporteros deberían entender en primer lugar. Leer la realidad y transmitirla es el verdadero reto; los periodistas deben ser conscientes de que, al realizar su trabajo, se posicionan en un lugar específico dentro del campo de juego. Los conocedores lo saben, los que consumen nuestros productos informativos también lo saben, y quienes fingen no saberlo son los comunicadores, quienes entienden que la información es poder, su poder.

Este rodeo nos puede ayudar a entender la violencia que vive el estado de Guerrero, no solo en Acapulco, sino también en Chilpancingo y otras regiones importantes del estado, así como cómo se informa sobre ella.

Hasta octubre de 2024, Guerrero ha registrado un alto nivel de violencia. En los primeros cuatro meses del año, el estado sumó 442 homicidios dolosos, con un promedio de 3.6 asesinatos diarios. Acapulco, en particular, ha sido uno de los municipios más afectados, con un total de 410 homicidios de enero a abril de 2024. Esta violencia se debe, en gran parte, a enfrentamientos entre cárteles del narcotráfico que luchan por el control territorial, como el Cártel de Sinaloa, el CJNG y el Cártel Independiente de Acapulco.

La violencia se ha intensificado en distintos puntos del estado, siendo Acapulco y Chilpancingo dos de los focos principales.

Hoy amanecimos con una noticia dolorosa: dieciséis muertos en un fin de semana. Esta cifra alarmante pone en jaque a las autoridades de los tres niveles de gobierno. La responsabilidad no recae solo en una parte, sino en los gobiernos municipales, estatales y federales.

En Acapulco, la responsabilidad recae principalmente en el gobierno federal, que ha centrado sus esfuerzos en combatir la delincuencia. Con 10,000 elementos de la Guardia Nacional, varios cuarteles en construcción, además del Ejército y la Marina participando en tareas de seguridad, ya es momento de ver resultados. Entiendo que el problema es complejo y de larga data, con raíces históricas difíciles de erradicar.

Sin embargo, la sociedad también tiene derecho a exigir. Exige saber más y, sobre todo, obtener resultados. Exige seguridad para todos. Sabemos que gran parte de la violencia está focalizada en enfrentamientos entre grupos involucrados en actividades delictivas. No afecta a cualquier ciudadano, sino a grupos específicos. Aunque, en ocasiones, personas ajenas a estos conflictos se convierten en víctimas colaterales de esa violencia “dirigida”.

En este sentido, es importante que los medios y la sociedad comprendan la situación. Pero para ello, necesitamos información apegada a la realidad. No podemos tomar decisiones acertadas sin contar con datos precisos. Las autoridades deben comunicar lo que está ocurriendo para que la sociedad pueda dar una respuesta adecuada al fenómeno que vivimos.

No se trata de culpar a unos o a otros, ni de lanzarse la pelota por simple mezquindad o intereses políticos. Lo tenemos claro: lo que ocurre es responsabilidad de las autoridades, y exigimos una solución a los problemas que nos aquejan. Tenemos derecho a saber por qué pagamos impuestos y cómo se manejan los recursos públicos dirigidos a la seguridad. Ellas deben hacer su trabajo, y es hora de que rindan cuentas.

Menciono esto porque vi un video este fin de semana en el que se abordaba a la presidenta municipal de manera inquisitiva. Un reportero le hizo una pregunta insistente sobre los crímenes, y ella respondió, con la misma intensidad, algo que, analizándolo, es muy sensato: “Yo no soy fiscal”. Y es cierto, no lo es. La fiscalía es la encargada de investigar y dar resultados. Ella y su administración están para prevenir, no para investigar. ¿Cuánto tiempo llevamos sin que la fiscalía nos dé resultados? No hay avances. En el caso del asesinato del presidente municipal de Chilpancingo, Alejandro Arcos Catalán, por ejemplo, no sabemos nada. Una cortina de silencio envuelve el caso que ni los medios se han atrevido a retirar.

La fiscalía también tiene que informar sobre lo que está haciendo. Esa excusa de no dar información para no entorpecer las investigaciones ya no es suficiente. La sociedad merece respuestas.

También vi otro video en el que se abordaba al senador Félix Salgado Macedonio. El reportero buscaba una respuesta, pero el padre de la gobernadora, con monosílabos, esquivaba las preguntas. Al final, Salgado Macedonio actuó correctamente; dijo lo que debía decir: no está involucrado en las investigaciones de homicidios. Es senador, y su tarea es legislar. El reportero pudo haberle preguntado mejor sobre la creación de leyes que protejan a la ciudadanía y fomenten la investigación de crímenes, pero no se le puede hacer responsable de lo ocurrido. En todo caso, la responsabilidad recae en la gobernadora, no en el senador. Así es la cobertura de la violencia por parte de la prensa local.

Los periodistas también debemos entender esto y no difundir información que confunda a la sociedad.

Es momento de hacer bien nuestro trabajo, y los medios de comunicación debemos estar a la altura, informando con la mayor seriedad posible. El tema da para mucho, y ya volveremos sobre él.

Por admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *