Acapulco, Gro., 6 de mayo de 2026.- Canadá y la Unión Europea (UE) están transformando “en un vínculo cada vez más estrecho” la ansiedad generada por sus turbulentas relaciones con Estados Unidos (EU), dijo el lunes The New York Times. Es algo de lo que habla a diario la prensa canadiense.
Después de las agresiones que han sufrido los canadienses de parte de Donald Trump, Presidente de Estados Unidos, los ciudadanos del país de la hoja de maple han decidido dejar de ver al sur y acomodarse más hacia Europa.
Ayer, un texto en portada de The Globe and Mail contaba cómo los boicots comerciales de los canadienses contra Estados Unidos se han mantenido durante toda la Presidencia de Donald Trump. Ha habido abucheos contra la bandera estadounidense, estantes vacíos de pinot noir californiano y bourbon de Kentucky. “Hubo viajes cancelados y conferencias reubicadas más cerca de casa. Hubo aranceles compensatorios y promesas gubernamentales de encontrar nuevos mercados. Y hubo decisiones en el supermercado sobre qué kétchup comprar y qué comida para perros dejar en el estante”, señala el texto.
Desde hace más de un año, agrega, los canadienses —o al menos algunos de ellos— han arremetido contra su vecino internacional más cercano, rechazando los productos estadounidenses y evitando los destinos vacacionales en Estados Unidos. “Pero, ¿en qué se ha convertido todo esto? Al final, ¿tuvo algún efecto cuantificable? ¿Fue suficiente para que los estadounidenses siquiera lo notaran?”, pregunta el diario.
“Las estadísticas recopiladas por la Oficina de Análisis Económico de Estados Unidos sugieren que la respuesta es sí, aunque cualquier esfuerzo canadiense por alejarse de los proveedores estadounidenses se ve contrarrestado, e incluso puede verse superado, por una serie de otros factores. No obstante, el gasto canadiense en bienes y servicios estadounidenses disminuyó el año pasado en decenas de miles de millones de dólares”, se lee en The Globe and Mail.
Las cifras muestran que, en promedio, entre 2015 y 2024, los canadienses adquirieron el 17.8 por ciento de las exportaciones de bienes estadounidenses y el 7.7 por ciento de sus exportaciones de servicios. El año pasado, ambas cifras descendieron al 15.3 por ciento y al 7.3 por ciento, respectivamente. La diferencia, en relación con el promedio a largo plazo, asciende a casi 60 mil millones de dólares estadounidenses.
Nuevos amigos
El lunes, el Primer Ministro canadiense, Mark Carney, participó en una cumbre de líderes europeos en Ereván, la capital de Armenia, situando a su país en el centro de algunas de las prioridades más importantes de Europa. Fue el primer Jefe de Gobierno no europeo invitado a este encuentro, conocido como la Cumbre de la Comunidad Política Europea.
“La incansable búsqueda de Carney de nuevas y ampliadas alianzas para disminuir la dependencia de Canadá de los Estados Unidos, en un momento en que Trump amenaza con desmantelar décadas de integración económica, ha llevado de hecho a que Canadá sea recibida como una especie de miembro honorario de la Unión Europea”, añade The New York Times en su portada.
La semana pasada, Donald Trump anunció que ordenaría la retirada de cinco mil soldados estadounidenses estacionados en Alemania y, por separado, que aplicaría un arancel del 25 por ciento a los vehículos de la UE a pesar de un acuerdo comercial entre Estados Unidos y el bloque. La reunión en Ereván congregó a líderes de la Unión Europea con otros aliados, entre ellos Ucrania y Gran Bretaña, bajo los auspicios de la Comunidad Política Europea, un grupo creado en 2022 tras la invasión rusa de Ucrania que se reúne dos veces al año, cuenta The New York Times.
“Es la primera vez que invitamos a un país no europeo a participar en la Comunidad Política Europea”, comentó António Costa, Presidente del Consejo Europeo, a los medios de comunicación en Ereván, “pero invitamos a Canadá porque es uno de los países más cercanos a Europa, es el país con el que más compartimos ideas y tenemos una visión del mundo similar”.
“Debemos mantener la calma y seguir adelante con Estados Unidos”, aseguró. “Pero nuestra relación transatlántica no es sólo con Estados Unidos”.
Stephen Tapp, economista jefe del Centro para el Estudio de los Niveles de Vida, un grupo de investigación sin ánimo de lucro, le dijo a The Globe and Mail: “Canadá y los canadienses podemos plantar cara a los abusadores y hacerles sufrir. Podemos ponérselo difícil. Podemos dejarlo claro”.
Aparte del desplome del consumo canadiense de alcohol estadounidense —que sigue sin venderse en varias provincias—, dos de los cambios más significativos se han producido en el sector automovilístico y en el de los productos siderúrgicos. Canadá importó 94 mil 148 automóviles menos de fabricación estadounidense el año pasado, lo que representa una disminución del 12 por ciento, debido a que los fabricantes de automóviles internacionales con plantas en Estados Unidos reconfiguraron sus cadenas de suministro para evitar los aranceles compensatorios de Ottawa.
La mayoría de esos automóviles fueron reemplazados por modelos fabricados en México, Corea del Sur y Alemania.
Información: Sin Embargo MX
