El emblemático Parque Heroico Colegio Naval Militar, conocido popularmente como el Parque de la Reina, se ha convertido en el nuevo escenario de la expansión del comercio informal en la zona turística, esta vez con una infraestructura que desafía las normativas municipales ante la aparente pasividad de las autoridades.

En un recorrido nocturno por la plaza, se pudo constatar la instalación de un nuevo puesto ambulante de venta de aguas frescas que no se limita al uso de hieleras convencionales.

El establecimiento ha montado un congelador de tamaño considerable y una estructura de despacho en medio de los andadores principales.

Lo que más ha llamado la atención de locales y visitantes es la logística eléctrica del puesto. Según se observa en el lugar, el negocio se mantiene operativo conectándose de manera directa a la red de energía de uno de los postes de alumbrado público del parque.

Este «colgado» de luz no solo representa una irregularidad administrativa y un posible daño al erario público, sino también un riesgo de sobrecarga para el sistema de iluminación de un parque que ya ha sufrido deficiencias de mantenimiento en el pasado.

Mientras tanto, la ciudadanía cuestiona la falta de ordenamiento, señalando que la permisividad en estos «pequeños» asentamientos termina por convertir las plazas públicas en mercados al aire libre, obstruyendo la vista de los murales icónicos y el libre tránsito de los acapulqueños.

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