Como parte de la estrategia federal “Acapulco se Transforma Contigo”, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo tras los devastadores huracanes Otis y John, el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (FONATUR) inició la intervención y rehabilitación del emblemático Malecón de Acapulco.

La iniciativa busca revitalizar la zona tradicional del puerto y devolverle su atractivo turístico, aunque se enfrenta al gran desafío de superar el desorden social y la falta de cultura cívica que históricamente han afectado al destino.

💢 Inversión y avances en la Zona Tradicional

En un recorrido por la zona confirman el inicio de los trabajos en el Malecón, un área considerada prioritaria para la recuperación de la imagen urbana de Acapulco.

Aunque el monto total de la inversión no fue detallado en el material gráfico, la obra forma parte del paquete de recursos que el Gobierno Federal ha destinado a la rehabilitación de la infraestructura turística.

Los trabajos iniciales se centran en la reparación de banquetas, la renovación de jardinerías y la restauración de la infraestructura dañada previo al centenario del Tianguis Turístico 2026, el cual vuelve a casa y el gobierno del estado busca tirar la casa por la ventana.

El objetivo es crear un espacio público seguro, ordenado y funcional para residentes y visitantes, fortaleciendo el acceso a la bahía en un esfuerzo coordinado para la reactivación económica del puerto.

💢 Una tarea titánica frente al desorden social

A pesar de la inyección de recursos y la voluntad política federal, el proyecto de Fonatur enfrenta una tarea titánica debido a los problemas estructurales que van más allá de la infraestructura física.

El desafío más grande radica en lograr la colaboración de la ciudadanía y los prestadores de servicios en un entorno marcado por la “cultura del desorden”.

💢 La problemática es multifactorial:

▪ Falta de Cultura Cívica: La población carece de la cultura para cuidar la ciudad, manifestada en el constante desecho de basura en la calle y el descuido del mobiliario urbano.

▪ Problemas en el transporte público: El servicio de transporte (camiones urbanos y taxis colectivos amarillos) es percibido como malo, costoso, ruidoso y operado con imprudencia y exceso de velocidad, lo que deteriora la calidad de vida y la experiencia turística.

▪ Apropiación del espacio público: La zona de playas sigue siendo un caos, donde hoteles y vendedores ambulantes se “adueñan de espacios” sin regulación. Esto hace que intentar descansar y relajarse en las playas de Acapulco sea una “proeza”, pues el ambiente es más de estrés que de esparcimiento.

▪ Intereses oscuros en el comercio ambulante: La gestión del comercio ambulante se complica por las protestas de vendedores de playa que, según señalamientos, son movilizados por “personajes de dudosa reputación” que defienden intereses particulares por encima de la regulación y el orden, perpetuando una cultura desordenada.

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