Jorge Nava
Una serie de presuntas irregularidades administrativas, que incluyen contrataciones de personal sin funciones reales y adjudicaciones directas millonarias, ha provocado el inicio de una purga en los mandos directivos del ISSSTE en Guerrero.
De acuerdo con una investigación de la reportera Lourdes Chávez, publicada por el periódico El Sur, la coordinadora de Recursos Humanos del Hospital Regional en Acapulco se separó de su cargo este viernes, marcando el comienzo de una cadena de renuncias solicitadas desde las oficinas centrales que encabeza Martí Batres.
La información revelada por El Sur señala que la Dirección General del instituto ya requirió las renuncias del subdelegado administrativo, Jaime Enrique Gil Manjarrez Giles, y del subdirector administrativo del hospital, Javier Galeana Maya.
Según las denuncias de los trabajadores, estos funcionarios estarían vinculados al grupo político de Yoshio Ávila González, excandidato a la alcaldía de Acapulco y cercano al senador Adán Augusto López Hernández.
Las acusaciones apuntan a que el instituto pudo haber sido utilizado para el financiamiento de campañas políticas adelantadas y la colocación de piezas clave en la estructura administrativa.
Entre las anomalías más graves documentadas, destaca el pago de 35 millones de pesos al hospital privado Santa Lucía por servicios de hemodiálisis subrogados durante 2025.
Lo polémico del caso radica en que dicha empresa había sido descartada previamente en una licitación nacional por exceder los presupuestos permitidos; sin embargo, meses después se le otorgó un contrato directo.
Además, trabajadores del instituto identificaron una lista de al menos 100 «aviadores» y más de una veintena de plazas de mando eventuales entregadas a personas presuntamente ligadas al equipo de Yoshio Ávila.
También exponen manejos discrecionales en la adquisición de material de curación de alta especialidad. Se detalla que la empresa Elementia S de RL resultó beneficiada con un contrato de adjudicación directa por un monto máximo de 3 millones de pesos, luego de que no lograra superar un proceso de licitación formal.
Estos movimientos financieros, sumados al control político que el senador Adán Augusto López ejercería sobre el nuevo Hospital de Alta Especialidad en Acapulco —según denuncias de la Comisión Intersindical del ISSSTE—, han puesto a la delegación de Guerrero bajo la lupa de la administración federal.
Se espera que en el transcurso de la próxima semana continúe la salida de más directivos relacionados con este grupo político, mientras las instancias de fiscalización interna del ISSSTE profundizan en las auditorías por los pagos realizados a clínicas particulares en Acapulco, Chilpancingo e Iguala durante el último trimestre del año pasado.
