Por: Misael Habana de los Santos
Lo ocurrido esta mañana en Chilpancingo en la conferencia de Luisa María Alcalde, Félix Salgado Macedonio, me recordó a la famosa Lucía Mendez en el Extraño Retorno de Diana Salazar.
Porque con su presencia y su ratificación a lo dicho por la lideresa de Morena, Félix Salgado Macedonio, en su eterno retorno, volvió a colarse en el guion político de Guerrero.
Pregunta obligada: ¿qué pasará en 2027 con el toro? Porque una cosa es lo que él diga, y otra, las lealtades que arrastra como cauda de feria.
La respuesta oficial llegó con voz de unidad: el proyecto está por encima de los personajes, las decisiones no se toman en lo oscurito, hay lineamientos claros, y llegado el momento habrá encuesta. Catecismo morenista para curar ansiedades.
Pero el detalle no estuvo en el discurso de rutina, sino en el cierre: “Tenemos Félix para rato… ya lo ha dicho y lo ratifico”.
¿Ratifica qué exactamente?
¿Que seguirá siendo el eje de la política guerrerense aunque no aparezca en la boleta? ¿O que, aun sin candidatura, su liderazgo está garantizado y nadie se mueve sin su venia? Porque si se toma literalmente, podría interpretarse como que Félix no irá en 2027. Pero en la práctica, lo que ratifica es otra cosa: que no hay Morena en Guerrero sin Félix, y que él seguirá marcando la pauta, con o sin candidatura.
El toro juega con esa ambigüedad. Niega estar en campaña, pero repite que está para rato. Dice que lo importante es el proyecto, pero lo dice en primera persona. Ratifica lo dicho por Luisa María Alcalde —unidad, lineamientos, disciplina—, pero lo hace como si esas palabras fueran suyas, como si fuera él quien da la bendición final.
En Guerrero, ya lo sabemos: cuando Félix habla de unidad, lo que en realidad está diciendo es que la unidad se llama Félix. Y si en 2027 no es candidato, da igual: seguirá siendo el candidato… de sí mismo. Diana Salazar se queda pequeña ante el toro guerrerense nacido y crecido en la comunidad de Las Queredas allá en la Tierra Caliente.
