Texto y foto: Jorge Nava

En el complejo tablero de la reconstrucción de Acapulco, las cifras suelen ser engañosas. Mientras el presupuesto total del municipio para 2026 supera los 4 mil 900 millones de pesos, la realidad detrás del escritorio del Secretario de Planeación y Desarrollo Económico, Ignacio López Orbe, es una de malabarismo financiero.

Acompañado por la directora de Planeación, Rocío Clavel, el funcionario detalla en esta entrevista cómo el millonario fondo del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social Municipal (FAISMUN) está condicionado por reglas federales, un sistema informático que califica de «martirio» y una estructura burocrática donde los salarios y prestaciones sindicales dejan poco margen para la acción social.

💢 El techo financiero 2026 y la «trampa» de las cifras

P: Secretario, el FAISMUN para este año presenta un incremento. ¿De cuánto estamos hablando realmente para inversión en infraestructura?
Ignacio López Orbe (ILO): El monto inicial para este 2026 es de 877 millones de pesos. Sin embargo, esperamos un recurso adicional de unos 190 millones, lo que elevaría la inversión total para infraestructura por encima de los mil millones de pesos. Parece una cifra enorme, pero hay que entender que este recurso viene «amarrado» a reglas muy estrictas. No podemos gastarlo en lo que queramos; el sistema nos obliga, por ejemplo, a destinar al menos el 30% forzosamente a agua y drenaje.

P: Se habla de una bolsa total de 4 mil 911 millones de pesos para el municipio. ¿Por qué se siente que el recurso no alcanza para programas sociales?

ILO: Porque la realidad operativa es cruda. De esos 4 mil 911 millones, el 70% lo absorbe el Capítulo 1000 (nómina y aportaciones patronales). Es el pago de trabajadores, especialmente sindicalizados, y todas las obligaciones que conlleva. Para programas de bienestar y desarrollo económico solo nos quedan 300 millones de pesos fiscales libres. Imagínate, con eso tenemos que operar todo lo que no sea obra pública etiquetada. Es muy complicado; la gente oye «4,000 millones» y piensa que hay abundancia, pero el margen de maniobra es mínimo.

💢 El sistema SIFAIS: el obstáculo tecnológico

P: El año pasado hubo retrasos considerables en Guerrero por el cambio de plataforma. ¿Cómo ha afectado esto a Acapulco?

ILO: El paso de la plataforma MIDS al SIFAIS fue un martirio. El sistema es binario: si no cumples un requisito, te rebota. El año pasado falló hasta septiembre u octubre. Si no tienes un «folio» que te otorga el sistema, no puedes licitar. Y si licitas en julio o agosto, tienes apenas tres meses para ejecutar la obra antes de que cierre el año. Estamos en una carrera contra el tiempo porque la Federación no siempre es consciente de que sus fallas técnicas paralizan la obra municipal.

💢 El retroceso en las Zonas de Atención Prioritaria (ZAP)

P: Mencionaba usted que tras el paso de los huracanes Otis y John, las zonas de pobreza en Acapulco volvieron a aumentar. ¿Cuál es el diagnóstico actual?

ILO: Es un golpe duro. Al inicio de la administración en 2021, teníamos 590 Zonas de Atención Prioritaria (ZAP). Habíamos logrado bajarlas a 542 en 2022, una reducción de 52 zonas gracias al trabajo realizado. Pero la destrucción de infraestructura federal y municipal por los dos huracanes disparó los indicadores de pobreza otra vez. Hoy volvemos a tener 590 zonas críticas. Básicamente, los meteoros borraron el avance de tres años en términos de bienestar social.

P: ¿Qué criterios se usan ahora para definir estas zonas, considerando que ya no existe el Coneval como tal?

ILO: Ahora la información proviene de Hacienda y otras instituciones. Toman en cuenta servicios públicos, inseguridad y componentes étnicos (población afromexicana o indígena). Lo curioso es que usan la misma información que nosotros les enviamos. Si no aplicamos recursos en una zona, el sistema detecta que la carencia continúa y la mantiene como ZAP.

💢 Prioridades 2026: agua y «recuperar la ciudad»

P: Con el FAISMUN tan condicionado, ¿cuál será la prioridad de la Presidenta para este año?

ILO: El viraje es hacia el agua. En 2024 y 2025 nos enfocamos en «infraestructura crítica»: puentes, muros y calles para que la ciudad pudiera volver a caminar tras los huracanes. Pero este 2026 vamos a ir más allá del 30% obligatorio en agua. Otis dañó los tanques, pero John terminó de deshacer las tuberías viejas. La instrucción es invertirle fuerte a la red hidrosanitaria.

P: ¿Y qué pasa con las zonas que no son ZAP pero que también necesitan obras, como las áreas residenciales o turísticas dañadas?

ILO: Ahí es donde sufrimos. Si una zona como El Guitarrón o Costa Azul necesita una obra y no es considerada zona de pobreza (ZAP), no podemos usar el Fondo 3 (FAISMUN). Tenemos que usar recursos fiscales, de esos 300 millones que te decía que tenemos para operar. Es una decisión difícil: ¿hacemos una obra en una zona no ZAP o mantenemos los programas sociales? Casi siempre terminamos sacrificando programas para poder rescatar la infraestructura de la ciudad.

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