Por: Misael Habana de los Santos.
¿Y ahora quién podrá ayudarnos? Se pregunta el inmortal Chapulín Colorado, el superhéroe latinoamericano nacido de nuestros siglos de soledad y pobreza, cada vez que se siente impotente y abandonado.
Esta pregunta nos sirve para entender el desarrollo turístico de Acapulco, teniendo en cuenta la difícil situación socioeconómica de Guerrero, tras el importante anuncio de fondos realizado por la presidenta Claudia Sheinbaum, acompañada de 14 secretarios de estado, el pasado viernes.
Mientras tanto, nosotros, los acapulqueños, vemos cómo se deteriora nuestra economía y nuestra moral, debido a una serie de factores, entre los que destaca la corrupción y la inmoralidad de una clase política que ha saqueado y sigue saqueando los recursos públicos.
Y lo vemos y lo confirmamos, respondiendo a la pregunta de nuestro héroe televisivo, encarnado en la frágil armadura de Roberto Gómez Bolaños.
¡El gobierno federal! Que tiene toda la información sobre lo que ocurre aquí, se ha hecho de la responsabilidad de aplicar los recursos públicos federales y de garantizar que lleguen a su destino sin que nadie de acá se lleve la parte del león.
También el gobierno federal debe entender que el turismo, que deja riqueza, divisas, a unos pocos y pobreza a la mayoría, no es una solución para el desarrollo del estado.
Después de cien años de actividad turística en Acapulco, el desarrollo social, demuestran las estadísticas y los números del INEGI que es un rotundo fracaso: el puerto tiene más pobres ahora que, proporcionalmente de acuerdo a la población, la región de La Montaña que alguna vez tuvo el municipio más pobres de México.
Acarreados, mantas y aplausos: la coreografía del atraso.
Y bueno, pues llegó la presidenta Claudia Sheinbaum a intentar salvar a Acapulco. La esperamos por casi tres horas bajo el sol ardiente. Y, al final, valió la pena, porque dieron información que documentan un poco el optimismo, después de que el huracán Otis y John , nos arrastraron unos números abajo en la estadística de la pobreza.
Pero el resultado final, la conclusión inevitable, es que el gobierno federal, una vez más, vino a hacerle la chamba a la gobernadora Evelyn Salgado Pineda y a la presidenta municipal Abelina López Rodríguez. Les hizo la tarea en Acapulco trayendo el dinero público que por acá no se ve en obra social.
Y, claro, anunció grandes inversiones. Sobre todo, en el Maribús, que ya se visualizan como la nueva imagen de Acapulco, que arrancaría con dos paradas: una en Puerto Marqués y otra frente al Zócalo.
También hablaron de una planta recicladora para procesar todos los plásticos que los acapulqueños tiran a la basura, a los ríos, al mar,desde los colectivos, los destartalados autobuses que son chimineas de humo negro por las calles . Y, por otro lado, anunciaron inversión en agua potable, lo cual, si se concreta, sería un respiro para este puerto sediento frente a un océano, rodeado de ríos y lagunas. Hasta ahí, todo bien.
La presidenta de México, expresó su reconocimiento a la gobernadora y refrendó su compromiso con el pueblo de Guerrero; destacó que, durante la atención a la emergencia, por los huracanes Otis y John, se entregaron recursos de manera directa a la población, por más de 15 mil 275 y 6 mil 100 millones de pesos, respectivamente. Ahí, anunció una gran inversión por el orden de los más de 3 mil millones pesos, que serán aplicados en este año, dijeron los boletines oficiales.
“Estamos hablando de 3 mil millones de pesos que le estamos dedicando este año a Acapulco, como recursos públicos. Es histórico y lo hacemos porque Acapulco le ha dado mucho al país, Guerrero le ha dado mucho al país, y es un asunto de justicia. La cuarta transformación tiene que ver con eso, con la justicia, con justicia social, con justicia para las y los guerrerenses, con justicia para todo el pueblo de México”, dijo.
¿Serán suficientes esos recursos para detener el deterioro económico , moral y político de la sociedad acapulqueña? Insuficiente diría cualquiera.
Pero, como siempre, los locales que no solo tiran basura por doquier , saquen tiendas cuando hay opurtunidad, dieron la nota y convierten las muestras de apoyo en un certamen de porras grosero y vulgar que solo muestra el atraso político de una sociedad que apenas intenta iniciar el primer piso de la transformación moral.
Y no es grosería decir que cada vez que aparecen estos grupos de acarreados que maneja gente a fin a la gobernadora de Guerrero y a la presidenta municipal de Acapulco, se arma la gresca. Se enfrentan con porras, como si la popularidad se ganara a gritos, como si eso hiciera pensar a la presidenta: “Uy, cuánta aceptación tienen estas mujeres.” Todo lo contrario, es la demostración de un conflicto no superado consecuencia de la lucha electoral para 2027 que según la dirigencia de Morena no habrá nepotismo.
Ni Evelyn , ni Abelina lo organizan directamente. Son sus equipos, su gente de confianza. Pero lejos de ayudarles, las exhiben. Esos pleitos y griteríos sólo dejan en evidencia nuestro rezago político. Tiene color a PRI. Porque, aunque juren que estamos en la transformación, parece que no hemos cambiado, nada , se sigue siendo el mismo como dice Juan Gabriel.
Y las mantas “Claudia Acapulco te ama”, los agradecimiento hechos en serie ni al caso. No tiene efecto. Solo el rechazo al dispendio del recurso público. Es un montaje, una escenografía mediocre. Es el agradecimiento de los grupos gobernantes locales a la presidencia. El pueblo se expresa de otra manera , con abrazos, regalando alguna fruta que produce o un apretón de manos.
Y bueno, por otro lado, los invitados: puros funcionarios que no funcionan. Funcionarios municipales, estatales y los de siempre. La oligarquía del ceviche. Los empresarios que hacen negocio con dinero público. Las momias calladas de siempre prestas para la fotografía de la prensa rosa. Nada nuevo. Aquí no ha cambiado nada. La sociedad sigue igual, inmóvil, pasmada. Tengo 40 años viéndolos ahí. Son los mismos. ¿Entonces? ¿Dónde están las nuevas fuerzas políticas? ¿Dónde la sociedad viva, crítica, capaz de dialogar con la presidenta y de cambiar esta sociedad menor de edad?
Porque esto no fue diálogo. Fue monólogo. La presidenta habla, la gobernadora habla, los funcionarios hablan. Y los demás escuchan y aplauden. ¿Y la sociedad? ¿Dónde quedó? ¿Dónde la dejan en este proyecto que se dice democrático, de Cuarta Transformación, que presume participación social, movilidad, lucha?
Los que estuvieron ahí fueron los forevers porteños . Los que aplauden, los que gritan, los que lanzan porras como si fuera un mitin del viejo gobierno de difuntos y flores. Y muchos de ellos, trabajadores obligados, porristas forzados. Una pena.
Dos personajes destacan en la organización del evento en el Fuerte de San Diego. Dos jóvenes de tres que tiene la gobernadora Evelyn Salgado a su lado. Los Evelinistas que vienen caminando en esa ruta, sin haber roto con el felixismo en el cual surgieron, uno de ellos presente en el evento, el oficial mayor del gobierno de Guerrero, Ricardo Salinas , el que también tuvo destacada presencia en el pasado tianguis turístico realizado en Tijuana. Se dice en círculos de gobierno que aspira a sustituir a Abelina López Rodríguez en el 27 con todo el apoyo de su jefa y amiga. Otro es el secretario de turismo Simón Quiñones recién sumado al triangulo de confianza de la gobernadora guerrerense y bb proveniente del grupo económico que encabeza el empresario Juan Antonio Hernández, hoy por hoy, dueños de Acapulco.
Otro vértice de este triángulo, una especie de Los Tres Mosqueteros de la gobernadora Salgado Pineda, es el director de Comunicación Social René Posselt Aguirre, que los periodistas oficiosos lo han destapado dos veces ya para ocupar una curul en el Congreso del Estado en la próxima legislatura.
La presidenta se fue entre aplausos. Entre protestas atendías como los turisteros de Puerto Vicente Guerrero creado por Rubén Figueroa y por quien el consideraba el mejor presidente municipal, el viejo cacique priista Luis Armijo Galeana, fundador de la primera cooperativa en ese lugar en disputa. La presidenta Sheinbaum se fue. Acá se quedan estos grupos sociales dependientes, políticos y empresarios, damnificados con la mano extendida esperando quien podrá ayudarlos.

