Pepe Mujica sin buscarlo ha logrado el gran consenso reunido en su patria, “el paicito” , la gran República Oriental del Uruguay: amigos, seguidores, pueblo peregrinando hasta la capilla ardiente donde yace Pepe, en Montevideo donde la gente acude a despedirlo.

Pero también hay cosas importantes en Guerrero que tienen que ver con la dolorosa historia de Guerrero construida con sangre dada por los pobres en busca de justicia arrebatada por los detentores del poder.

La detención esta mañana de la exministra de Justicia, Lambertina Galeana Marín, por efectivos de la Policía Federal —del gobierno federal, aclaro—. Acusada, señalada, con órdenes de aprehensión reactivadas por la presunta destrucción de pruebas del caso Ayotzinapa. Es decir, la desaparición de videos clave sobre aquella noche trágica en Iguala: la detención, asesinato y desaparición de 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa.

El tema es importante, y ya comenzó la especulación entre ciertos comentocratas locales que sostienen que este asunto —el caso Ayotzinapa, obviamente— va a marcar muchas decisiones políticas en el futuro inmediato aquí en la entidad. Particularmente en los procesos electorales.

Y lo primero que se dice es que podría tratarse de un mensaje dirigido a Ángel Aguirre Rivero, por su presunta intervención electoral en favor de una —o dos— candidatas de Morena que amenazan el grupo hegemónico. Eso es lo que algunos suponen.

Francamente, creo que no tiene nada que ver con eso. Más bien, esto obedece a una línea de investigación que se ha seguido desde hace seis años, bajo el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, y que ha sido heredada a la actual administración federal. Investigación que sigue adelante con lentitud, sí, pero también con seriedad, bajo el gobierno de Claudia Sheinbaum.

Así que, señores comentaristas y cronistas locales: uno puede suponer, pero lo que hay aquí es una investigación que apunta hacia las autoridades locales de aquel tiempo que, por omisión o por comisión, permitieron los hechos que todos conocemos. Y que se van esclareciendo a cuentagotas.

Esto incluye, claro está, al procurador estatal de entonces, el fiscal Iñaki Blanco; al magistrado Jesús Martinez Garnelo y, por supuesto, al ex gobernador Ángel Aguirre Rivero y a otros personajes muy cercanos a él. Todo esto lo determinarán las investigaciones. No es un capricho, ni una vendetta política, ni el antojo de alguien en Palacio Nacional. Las investigaciones llevan su curso.

Desde el principio, los familiares y sus representantes —en especial el abogado del caso, Vidulfo Rosales, a quien enviamos un saludo con deseos de pronta recuperación— han señalado responsabilidades no solo del Ejército Mexicano, sino también de las autoridades locales.

Así que esa es, en mi opinión, la línea que explica la detención de Lambertina esta mañana: la línea de investigación del caso Ayotzinapa ¡Así es! Que vienen varias sorpresas.


Hay tantas matanzas campesinos y pobres en Guerrero que uno se confunde: Aguas Blancas, El Charco, Ayotzinapa y todas las demás. Tantos hechos de injusticia, tantos crímenes sin justicia ni castigo, y muchos de los responsables, libres como el viento.

Después de este paréntesis, insisto: la detención de esta mañana tiene que ver con esa línea de investigación que apunta hacia las autoridades locales. Estemos pendientes, atentos al desarrollo.

Hay que quitarle la envoltura electoral y la sobredosis de politiquería. No hay cabida para eso. Así que tranquilos, adversarios de don Ángel Aguirre y de los grupos de esta izquierda crítica al gobierno estatal actual. Tranquilos. No hay otra cosa aquí más que el asunto —ahora sí, bien dicho— Ayotzinapa.

Por: Misael Habana de los Santos

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