Acapulco, Gro., 11 de mayo de 2026.- El estado de Sinaloa volvió a colocarse en la mira de Estados Unidos, luego que el presidente de ese país, Donald Trump, reafirmara su intención de atacar territorios mexicanos donde haya una fuerte presencia de organizaciones terroristas, particularmente las afiliadas al grupo que la DEA identifica como Cártel de Sinaloa y el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG).
“Si el gobierno mexicano no cumple con su deber de combatir el narcotráfico, mi administración tomará medidas directas en el terreno. Se acabó el tiempo de esperar”, enfatizó Trump, luego que la DEA diera a conocer la Estrategia Nacional de Control de Drogas 2026, presentada el lunes de la semana pasada.
La postura de Trump representa una ruptura en la diplomacia tradicional entre México y Estados Unidos, pues mientras la mandataria mexicana Claudia Sheinbaum ha señalado que no permitirá una intervención extranjera, la Casa Blanca ha reiterado que la ley los ampara ante un ataque de ese nivel, luego de haber clasificado a los cárteles de la droga como organizaciones terroristas, y al fentanilo como “arma de destrucción masiva”.
“Ya eliminamos el 97 por ciento de las drogas que llegaba por agua, y ahora vamos a empezar a golpear por tierra a los cárteles en México, porque es muy, muy triste ver lo que ha pasado con ese país, que es dirigido por cárteles”, dijo Trump.
David Mora, analista de Seguridad en México del International Crisis Group, consideró que la presión que esas amenazas ejercen sobre la administración de Sheinbaum, podrían ser una estrategia de la Casa Blanca para que las autoridades mexicanas entreguen a Rubén Rocha Moya, al senador Enrique Inzunza Cázarez, y a otros ocho sinaloenses señalados por el Departamento de Justicia (USDOJ).
“La presión de Estados Unidos se ha desarrollado en tres fases: la económica, que inició con los aranceles; la militar que es la posibilidad de que el gobierno estadounidense entre a México a atacar a los cárteles; y la política, que tiene que ver con la designación de los cárteles como grupos terroristas, el fentanilo como arma de destrucción masiva, además de la acusación contra el gobernador Rocha Moya y compañía”, explicó Mora.
De acuerdo al analista, llevarse a Rocha y sentar un precedente contra gobernantes corruptos, puede ser el verdadero motivo por el cual ejerce presión la administración de Trump sobre la presidenta de México, porque resultaría muy riesgoso para la Casa Blanca y para el Comando Norte de Estados Unidos aterrizar un ataque por tierra, como lo sugiere Trump.
Sin embargo, la presión existe no sólo por parte de Trump, quien ha reiterado ante diferentes medios internacionales sobre el gran “orgullo” que sentiría de atacar a los cárteles de la droga en su propio territorio, sino que sus principales colaboradores indican que, al tratarse de un tema de seguridad nacional, es muy posible que estos ataques ocurran.
Mike Waltz, embajador de Estados Unidos ante la ONU, ha reiterado la necesidad de atacar a las organizaciones criminales en su propio territorio para arrancar el problema de raíz.
“No va a ser una guerra contra un país o contra su gente, sino una operación de aplicación de la ley para avanzar en acusaciones legales que han existido por décadas, ya que no se puede permitir que ese territorio esté bajo el control de criminales”, dijo Waltz.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha hecho eco a lo dicho por el presidente Trump, destacando que su país debe usar la fuerza militar como una herramienta de “aplicación de la ley”, contra las organizaciones terroristas que hay en México.
A diferencia de estrategias anteriores centradas en la intercepción de drogas siendo traficadas a Estados Unidos, la idea de “golpear por tierra” a los cárteles de la droga sugiere un enfoque en la eliminación física de laboratorios de fentanilo, y la captura directa de líderes en sus propios bastiones.
“Para mí es difícil que se concrete un ataque por tierra, porque lo pudieron haber hecho con Rocha Moya por ejemplo, pero no lo hicieron sino que tuvieron la delicadeza para encausar todo por los mecanismos institucionales, pero todo es posible”, observó David Mora.
El mensaje de la Casa Blanca coincide con la implementación de la nueva estrategia nacional para el Control de Drogas 2026, enviando un mensaje de que la vigilancia fronteriza es solo la mitad del plan, y que la fase activa de “ataque a la fuente” es ahora la prioridad operativa.
“Yo le ofrecí ayuda a la presidenta de México, y ella la rechazó. Hizo muy mal en rechazar la ayuda, ahora nos toca actuar a nosotros”, amenazó Trump.
La presidenta Claudia Sheinbaum por su parte, dijo que continuará defendiendo la soberanía del país, afirmando que México “está actuando” con resultados en seguridad, incluyendo la destrucción de 2 mil 500 laboratorios y una reducción de casi el 50 por ciento en homicidios dolosos.
La Casa Blanca, a su vez, argumenta que no están invadiendo un país, sino realizando una operación policial de alta intensidad contra terroristas, similar a las operaciones en Medio Oriente.
Información Río Doce
