Por: Jorge Nava
En un mensaje directo, el exgobernador Rogelio Ortega Martínez formalizó este jueves su aspiración para coordinar los trabajos de la Cuarta Transformación en Guerrero, lanzando una dura advertencia sobre la infiltración del crimen organizado en las estructuras de poder.
Durante una presentación ante comunicadores y liderazgos sociales en el restaurante Tío Alex, el académico e investigador fue enfático al señalar que la inseguridad se ha agudizado en la entidad debido a la desfachatez de políticos que mantienen nexos, incluso de carácter familiar, con líderes de la delincuencia organizada.
Ortega Martínez calificó como un acto de corrupción intolerable el hecho de que figuras públicas estén coludidas con grupos delictivos, lo que ha provocado que la sociedad civil quede atrapada en medio de guerras entre facciones apoyadas por distintos actores políticos.
El aspirante a la encuesta de Morena subrayó que conoce profundamente esta problemática y aseguró saber cómo encararla, advirtiendo que para lograr el desarrollo y la paz en Guerrero es indispensable erradicar el nepotismo y la «narcopolítica» que se exhibe con cinismo en diversos niveles de gobierno.
Al hacer un balance de su trayectoria, el exgobernador destacó ser el único de los aspirantes que ya ha gobernado el estado en condiciones críticas, recordando su interinato durante el periodo que denominó como «Guerrero en llamas».
Sostuvo que su método de pacificación se basó en el diálogo y la atención a las demandas sociales sin recurrir a la represión ni al encarcelamiento de líderes sociales, mencionando como ejemplos de justicia los casos de Nestora Salgado y Marco Antonio Suástegui (q.e.p.d). Según Ortega, esa experiencia previa le otorga la madurez intelectual y la energía necesaria para encabezar un gobierno de seis años que saque al estado del rezago.
Respecto al proceso interno de Morena, confirmó que se sujetará a la convocatoria que se emitirá el próximo 22 de junio, confiando en que su currículum impecable y su trabajo de territorio, respaldado por liderazgos sociales y no por despachos publicitarios, le permitirán superar el filtro de la encuesta.
Ante las preguntas sobre una posible imposición desde el centro del país o el fenómeno del «dedazo», celebró la llegada de otras competidoras como Esthela Damián, pero insistió en que la unidad debe construirse en torno a un proyecto sólido y no a través de confrontaciones estériles o herencias políticas nefastas.
En su intervención, el aspirante también abordó temas de infraestructura y servicios, criticando el estado actual del sistema Acabús y la falta de mantenimiento en servicios básicos como agua, alumbrado y pavimentación en Acapulco.
Recordó que durante su gestión se impulsaron obras clave como el Hospital del Quemado y la conclusión del Maxitúnel, y se comprometió a trabajar de la mano con la próxima presidenta Claudia Sheinbaum para sanear las finanzas estatales, las cuales siguen arrastrando la «herencia maldita» de miles de plazas sin techo presupuestal.
Ortega hizo un llamado a la autocrítica dentro del movimiento, pidiendo que se apoye con firmeza a la presidencia de la República ante las presiones internacionales por el tema de seguridad.
Reiteró que su aspiración nace de una vocación de servicio y no del deseo de acumular riquezas, citando las palabras del Papa Francisco sobre la incompatibilidad de la política con el amor al lujo.
Con el lema de «desarrollo, paz y bienestar», el exgobernador cerró su encuentro asegurando que Guerrero necesita un gobierno de amplio consenso que incluya desde los sectores más desfavorecidos hasta las clases profesionales y empresariales para reconstruir el tejido social.
