▪️Se iba a desarrollar un recorrido en los trabajos pero se impidió debido a la llegada de otro grupo de ciudadanos que exigía también entrar a una reunión previa en la ASIPONA con autoridades

Texto y video: Jorge Nava

Lo que debía ser un ejercicio de transparencia y supervisión técnica en las obras del Jardín del Puerto terminó convertido en un campo de batalla verbal. A las puertas de la Administración del Sistema Portuario Nacional (ASIPONA), la reconstrucción de Acapulco tras el impacto de los huracanes Otis y John quedó en segundo plano, desplazada por una pugna de protagonismos entre grupos civiles que se disputan la interlocución con el Gobierno Federal.

El conflicto estalló cuando un grupo encabezado por Domitilo Soto González, presidente de una asociación de líderes de opinión, intentó ingresar a un recorrido oficial bajo el argumento de haber gestionado el acceso directamente con la presidencia de la República. Sin embargo, el ambiente se tensó con la presencia de Saúl Ramos Alarcón, integrante del Colegio Guerrerense de Arquitectos, quien cuestionó la existencia de «listas exclusivas» y «ciudadanos de primera y segunda» para conocer el estado de una obra que, a su decir, carece de licencias estructurales y ha sido modificada a conveniencia.

La confrontación verbal evidenció una preocupante prioridad: la lucha por ocupar una silla en la representación de los proyectos federales por encima del consenso técnico. Mientras los funcionarios del Fondo Nacional de Turismo y la Secretaría de Turismo Federal, representados por Enrique Formentí Mendieta, intentaban justificar las restricciones por protocolos de seguridad, los civiles se enfrascaron en reclamos sobre quién posee la verdadera legitimidad para cuestionar el proyecto.

Saúl Ramos Alarcón denunció que los intereses económicos están desvirtuando la esencia del Jardín del Puerto, señalando que el espacio originalmente destinado a áreas verdes está siendo devorado por locales comerciales fijos.

A pesar de la urgencia de zonas arboladas para mitigar el calor extremo en el puerto, la discusión en la entrada de la ASIPONA se centró más en el desconocimiento de los interlocutores entre sí y en el reclamo de espacios públicos que, paradójicamente, se ven limitados por la falta de unidad del gremio y la ciudadanía.

El incidente se tornó aún más confuso con la intervención de figuras que se identificaron como representantes de medios, tales como Antonio Maciel y un gestor de la página Construnotas, quienes se involucraron en la disputa por el acceso en lugar de limitarse a la cobertura informativa.

Esta «contaminación» del evento, como lo llamaron algunos presentes, dejó en el aire una pregunta crítica: ¿quién defiende realmente el patrimonio de los acapulqueños y quién busca simplemente validar su postura personal ante las autoridades?

Al final, la visita técnica quedó marcada por la opacidad de los acuerdos previos y la evidente ruptura entre los profesionales del urbanismo en Guerrero.

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