▪️Bailleres Mendoza vincula directamente los índices delictivos con la pobreza extrema y la desigualdad social marcada que impera en la región.

Texto: Jorge Nava
Foto: Especial

Durante la Primera Sesión Ordinaria de Cabildo de este mes de febrero, el Secretario de Seguridad Pública Municipal, Eduardo Arturo Bailleres Mendoza, presentó un detallado informe sobre los resultados operativos de enero, aprovechando su intervención para realizar una aclaración técnica sobre la realidad delictiva en el puerto a raíz de una declaración dada el martes.

El funcionario fue categórico al señalar que hablar de una seguridad garantizada de forma absoluta representa una irresponsabilidad profesional, puesto que el riesgo cero es inexistente en sociedades dinámicas e internacionalmente referidas como Acapulco.

Bajo esta premisa, explicó que la labor institucional no debe enfocarse en promesas inalcanzables, sino en garantizar de manera permanente las acciones y condiciones que generen orden y tranquilidad en todo el contexto municipal.

En su análisis sobre el origen de la criminalidad, el secretario expuso una visión que trasciende lo policial para adentrarse en lo sociológico. Argumentó que la seguridad pública se ve afectada por factores humanos, económicos y delictivos que son a menudo imprevisibles.

Detalló que la problemática actual tiene sus raíces en un rezago social histórico, deudas gubernamentales y una infraestructura vital obsoleta que la administración de la alcaldesa Abelina López Rodríguez ha tenido que enfrentar para evitar el retorno a un pasado de marginación.

Para el funcionario, la violencia tiene un componente local alarmante, ya que la mayoría de los infractores son jóvenes originarios del puerto, lo que evidencia una crisis de identidad y pertenencia.

Bailleres Mendoza vinculó directamente los índices delictivos con la pobreza extrema y la desigualdad social marcada que impera en la región.

Según su diagnóstico, estas condiciones han gestado un fenómeno psicológico de exclusión que ha transformado el antiguo espíritu solidario y alegre de los acapulqueños en sentimientos de odio y resentimiento.

Esta degradación del tejido social es, a su juicio, el motor principal de la delincuencia, por lo que hizo un llamado a la corresponsabilidad ciudadana. En este sentido, enfatizó que la solución no reside únicamente en la estrategia táctica policial, sino en la participación activa de padres de familia, maestros y jefes de instituciones, quienes deben trabajar desde el hogar y las aulas para revertir la tendencia violenta.

En la parte más contundente de su discurso, el titular de la SSP defendió la efectividad de la planeación estratégica actual, asegurando que las estadísticas reflejan una tendencia a la baja que permite a Acapulco salir de los rangos de mayor violencia a nivel nacional.

Al respecto, lanzó una dura crítica hacia los detractores de la gestión municipal, afirmando que hoy las circunstancias y las estadísticas revelan una realidad que apunta a un mejor futuro. Sentenció que quien no es capaz de ver este avance es porque, aun viviendo en el puerto, no quiere a Acapulco, señalando específicamente a quienes actúan con soberbia y solo resaltan lo negativo sin haber aportado soluciones o acciones concretas por el bienestar de la ciudad.

El secretario reiteró su lealtad a la alcaldesa y su compromiso con la estrategia integral que coordina a los tres niveles de gobierno y a las Fuerzas Armadas. Concluyó que la transformación del municipio requiere una mente colectivamente positiva, donde los medios de comunicación y la sociedad civil emitan mensajes de paz en lugar de recriminaciones destructivas.

Para Bailleres Mendoza, la participación ciudadana es el eje social que debe funcionar de manera simultánea con la operación policial para consolidar la nueva era de progreso y armonía que se proyecta para las futuras generaciones de acapulqueños.

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