Por: Misael Habana de los Santos
El lunes se armó una fiestecita local aquí en Guerrero, tras la respuesta —que algunos tomaron como anuncio divino— que soltó la presidenta Claudia Sheinbaum a un reportero sobre las elecciones venideras, después de la presentación que hizo Pablo Gómez de la reforma electoral que se nos viene encima, como una ola que promete barrer con los vicios del pasado.
Esta reforma plantea extinguir a los diputados plurinominales —esos paracaidistas del poder que caen sin sudar una gota—, recortar los recursos públicos a los partidos políticos (porque ya basta de fiestas con dinero ajeno) y, por supuesto, meterle mano al nepotismo, que urge como un chapuzón en pleno mediodía.
Todos estos temas se someterán a consulta para las elecciones del 2030, según dijo la presidenta de la República, y además se podría consultar si los plurinominales y todo ese paquete entran en vigor para el 2027, porque ¿por qué esperar si el cambio apremia?
Ayer en Guerrero, y este martes las notas de algunos periódicos —esos que siempre van 24 horas atrás, como tortugas cojas en la arena ardiente— intentaron usar esta noticia como un tanque de oxígeno para el felixismo.
Los seguidores de Félix Salgado Macedonio y sus páginas en redes, que son fieles en lo bueno y en lo peor (especialmente en lo peor), lo han festejado como si la presidenta hubiera abierto la puerta para que Félix sea candidato o le herede el trono a su hija Evelyn Salgado Pineda, en una especie de monarquía tropical disfrazada de democracia.
Pero esa aceleración se desinfló hoy, cuando la presidenta de Morena, Luisa María Alcalde, en Puebla, aclaró todo en la ronda de preguntas y respuestas. Dijo que, por cuestiones éticas —y estoy seguro de que son las mismas que comparte la presidenta Claudia Sheinbaum, porque la congruencia no es opcional en este movimiento—, proponen y sostienen que en el proceso electoral del 2030 no se repetirá la herencia de puestos a familiares, y que incluso para 2027 Morena aplicará candados internos contra el nepotismo, aunque la ley lo permita hasta más tarde.
Esto es lo que soltó ella hoy; sin embargo, ayer en Acapulco lo usaron para avivar el fuego, mostrando el gran interés de ciertos actores políticos en que las cosas sigan igualitas, olvidando que en la elección pasada la presidenta arrasó, y en Guerrero con muchísima más votación que los candidatos a senadores de Morena, como si el pueblo no hubiera mandado un mensaje claro: ¡basta de dinastías!
En esa elección, los votantes gritaron su rechazo a esas prácticas del pasado, al priismo rancio, a la cultura de la herencia y la corrupción que huele a pescado podrido en el muelle. La posición de Luisa María Alcalde hoy aclara el panorama y renueva, en el auténtico electorado de Morena, la esperanza de un cambio verdadero hacia el futuro, sin repetir las mañas que tumbaron un sistema político que duró 85 años, como un castillo de arena ante la marea.
Es una cuestión ética, y eso se privilegiará. Ojalá sea así, ojalá que las cosas se enmienden y corrijan, porque en política, como en la playa, un resbalón puede costar caro.
Y para no salirse de la inercia que provoca la comodidad,el periódico Reforma filtra una nota, allí se menciona a una de las hijas de Félix Salgado Macedonio, Celeste Salgado Pineda —hermana de la gobernadora Evelyn Salgado—, quien anunció que competirá por la presidencia municipal de Iguala en 2027.
La activista y líder de la Asociación Toritos aseguró que su proyecto “tiene identidad propia” y que no busca heredar poder político. “Sí, vengo de una familia conocida, pero no estoy aquí por eso. Estoy aquí para trabajar por la gente y hacer cambios reales”, afirmó, como si el apellido no pesara como un ancla.
Denunció ataques de adversarios que la ven como “enemigo a vencer”, y juró que no se desviará de su ruta: “Vengo a sumar, no a dividir”. ¡Qué nobleza! Pero este anuncio llega justo cuando Morena endurece sus reglas internas contra el nepotismo rumbo al 2027.
La dirigente nacional, Luisa María Alcalde, adelantó que el partido no postulará a familiares de funcionarios, aunque la reforma constitucional que prohíbe esa práctica entrará en vigor hasta 2030.
En cuanto al nepotismo, Alcalde insistió en que Morena no lo permitirá en las elecciones de 2027, aunque legalmente la prohibición entraría en vigor hasta 2030 según cambios constitucionales recientes. Señaló que esta medida se adopta por congruencia moral y para responder al rechazo ciudadano hacia familiares de gobernantes en boletas electorales o cargos públicos. Confirmó que el partido aplicará esta cláusula interna para evitar candidaturas de parientes de servidores públicos salientes, y ejemplificó casos como el de Nacho Mier, quien quedaría fuera de la contienda por la gubernatura en 2030 por ser primo del gobernador Alejandro Armenta. Respecto a la reelección, aclaró que esta se prohibirá a partir de 2030, pero para 2027 podría ser posible en Morena, siempre y cuando no involucre nepotismo.
Alcalde también descartó rupturas con aliados como el PT y el PVEM rumbo a 2027, y enfatizó la importancia de alianzas para fortalecer al partido, porque en la jungla política, mejor ir en manada que solo.
Por Acá el nepotismo intenta colarse como un coco caído en la playa, pero Morena parece decidido a sacudirlo con una buena escoba ética!.
