Por: Misael Habana de los Santos.

No entienden que están derrotados, que no comprenden lo que ocurrió el 2 de junio, que no entienden que el pueblo no los quiere. No han evaluado su comportamiento a lo largo de los años y tratan de justificar por qué la gente los rechaza. No entienden que durante el largo y corto proceso de debate sobre la reforma judicial, han ocurrido acciones que confirman y ratifican lo que las grandes mayorías de este país piensan: que el poder judicial es un poder corrupto.

No entienden que han sido expuestos, que son familias, un grupo familiar concreto y específico, que ha dominado la impartición de justicia en este país. No comprenden que se ve mal gobernar con familiares, y esto aplica para todos. No entienden que las cosas tienen que cambiar en este país, porque ya se está intentando hacerlo. Ese es el mandato de las urnas desde hace siete años. Sí, desde hace mucho tiempo, porque ya se había intentado antes, pero hubo fraudes electorales. Debemos entender que tenemos que cambiar, que debemos salir de esta inercia de corrupción y violencia provocada por el mismo sistema, por las mismas clases en el poder, por los mismos grupos con intereses en que las cosas sigan igual.

¿Ustedes creen que la violencia que vivimos es gratuita, que surgió de la nada? Por supuesto que tiene un origen histórico, tiene una explicación en los intereses, en la búsqueda del dinero, en el amor al poder, en el control que también permea el poder político. Este tipo de cosas, al menos para la gran mayoría de los mexicanos, están claras. Solo para quienes temen dejar el poder, no lo está; ellos sienten que tienen que conservarlo a la fuerza, de facto o con violencia clara, dura, precisa y sangrienta.

No sé cómo fueron formados, ni bajo qué modelo educativo o familiar crecieron, para tener ese tipo de acciones y pretender seguir en el poder. Estas preguntas surgen a raíz de lo ocurrido ayer, cuando un magistrado decidió revisar y aceptar una demanda del Partido Revolucionario Institucional. Escúchenlo bien, ustedes ya saben quiénes son los enemigos de México: el PRI, el PAN, el partido que supuestamente está muerto. Ni mencionemos a Movimiento Ciudadano, que finge un discurso de cambio, cuando en realidad son los mismos.

A raíz de esta denuncia, además inconstitucional y sin sustento legal —ya que los partidos políticos no pueden ser sujetos de amparo— la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, lo explicó muy bien por la mañana. A partir de esa demanda, un magistrado intenta revisar y cancelar la elección de jueces. Pero, además, con un agregado. Díganme ustedes cómo está esto: es interesante que ellos van a renunciar a partir de hoy. Creo que ya empezaron a renunciar, de los ocho ya renunciaron algunos. ¿Cuántos habrán renunciado ya? Uno. Pero hoy deben renunciar, y ¿saben por qué lo están haciendo? No porque quieran participar en un nuevo proyecto o construir una alternativa de revisión de la propuesta judicial que Morena y sus grupos afines han llevado al poder legislativo. No, lo hacen para no perder sus privilegios de jubilación.

Saben que si participan en el proceso electoral de magistrados y jueces, perderán las grandes sumas de dinero a las que están acostumbrados desde hace años; dinero del pueblo, dinero de los mexicanos que reciben por “impartir justicia”, cuando en realidad la justicia que han impartido ha sido para defender sus propios privilegios e intereses. Han protegido a los grandes empresarios, al gran capital extranjero, y todo lo que implica conservar los privilegios de este sistema socioeconómico y político que oprime a todos los mexicanos.

Eso está ocurriendo ahora. Esperemos y veamos más tarde si todos renuncian y no participan. Aun así, se les pagará su “lanita”. Pero tengan claro que la elección de jueces va, porque va, ya que así lo han decidido las grandes mayorías. Un grupo de ocho magistrados corruptos no impedirá el cambio. Ni los trabajadores del poder judicial, que defienden sus privilegios y sus super-salarios, quieren dejar la teta gubernamental. No quieren tener que trabajar en otros empleos, como de taxistas aquí en Acapulco, a los que muchas personas comunes y corrientes ahora recurren.

Pues bueno, que tengan suerte. Vamos a ver en qué termina el desenlace de este melodrama , la mejor telenovela, como las que hacía Telesistema Mexicano (Televisa) en sus mejores tiempos. Así es el culebrón del poder judicial, la triste e increíble historia de los jueces y magistrados que se niegan a dejar sus facultades mal interpretadas: el privilegio de mandar.

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