Por Misael Habana de los Santos
Hasta que dejé Montevideo, despejé una incógnita que me rondó en la cabeza todos los días que estuve en “el paisito”: ¿quién será Doña Coca?
Y es que, en las oscuras placas metálicas de señalización de las calles de la capital de lo que alguna vez se conoció como la “Suiza de América”, encima del rótulo que indica el nombre de la avenida, se puede leer el letrero que dice “Doña Coca”. ¿Quién será este personaje cuyo nombre está en todas las esquinas de la ciudad?
Como Uruguay vive momentos electorales definitorios, al principio pensé que Doña Coca era una poderosa candidata a algún puesto de representación popular, con una excesiva propaganda electoral.
En el país de Artigas, estos días se habla de política mucho más de lo habitual, ya que se encamina a una segunda vuelta presidencial el próximo 24 de noviembre de 2024.
Por pura curiosidad, descubrí que, al menos en esta elección, no hay ninguna Doña Coca; sin embargo, las dos coaliciones participantes, de centro-derecha y centro-izquierda, llevan candidatas mujeres.
En esta contienda, el candidato Yamandú Orsi, del Frente Amplio (el partido de Pepe Mujica), quien obtuvo el 44.2% de los votos en la primera vuelta, se enfrentará a Álvaro Delgado, del Partido Nacional, quien alcanzó el 27.2% de los sufragios.
La campaña entre ambos se ha centrado en temas de seguridad y economía, mientras Orsi busca subrayar su postura contra la corrupción, y Delgado enfatiza la experiencia gubernamental y las alianzas regionales.
Actualmente, el país es gobernado por la centro-derecha, mientras que Montevideo está a cargo de la izquierda, que ha impulsado una sociedad de libertades ciudadanas: legalización del consumo recreativo de marihuana y derechos para la comunidad LGBTQ+.
Rumbo a la terminal de autobuses que me llevaría a Colonia para tomar el ferry de regreso a Buenos Aires, le pregunté a un taxista quién era Doña Coca. Él, además de despejar mi incógnita, también me contó que le fue mejor durante los gobiernos de Tabaré y “El Pepe”.
Me explicó que Doña Coca es una marca de fiambres y chorizos que patrocina las placas metálicas donde se rotulan los nombres de calles y avenidas de Montevideo, la capital que alberga a un millón y medio de habitantes de los tres millones que se extienden sobre las grandes planicies de esta nación rodeada por el mar de agua dulce que es el río de la Plata.
La mota en Uruguay
Desde 2016, los ciudadanos o residentes mayores de 18 años, previa inscripción en un registro, pueden adquirir en farmacias autorizadas hasta 10 gramos de marihuana por semana, con una tenencia máxima de 40 gramos.
Cierto día de la semana, las farmacias que aceptaron distribuir y vender esta planta con fines recreativos suelen verse con largas filas de ciudadanos que esperan para comprar la yerba, aunque muchas farmacias rechazaron el convenio con el gobierno.
El costo de la cannabis, dependiendo de la variedad, se ajusta periódicamente. Desde el primero de agosto, los paquetes de 5 gramos de las variedades Alfa, Beta y Gamma aumentaron de precio. Alfa pasó de $430 a $450 pesos uruguayos, es decir, unos 200 pesos mexicanos aproximadamente; Beta, de $450 a $470; y Gamma, de $500 a $520 pesos uruguayos, alrededor de 240 pesos mexicanos.
Si alguien desea cultivarla, está permitido tener hasta seis plantas y un máximo de 480 gramos por cosecha anual. También existen los clubes cannábicos, donde se permite el cultivo colectivo con membresía (un mínimo de 15 socios y un máximo de 45).
Así son las libertades individuales en la República Oriental del Uruguay.
