Creo que estamos viviendo tiempos oscuros debido a una agresión infundada, grosera y poco diplomática por parte de las autoridades del gobierno de los Estados Unidos. No me refiero al pueblo estadounidense, sino a las autoridades del partido que gobierna actualmente, encabezado por el señor Trump, quien ha implementado de manera unilateral estos gravámenes a las exportaciones mexicanas. Seguramente, esto provocará serios problemas inflacionarios para los consumidores del otro lado de la frontera.

Aún no sabemos cuál será la respuesta del gobierno mexicano el próximo domingo, pero es previsible que también haya un aumento de gravámenes a la gran producción y a la cantidad de productos que se exportan hacia Estados Unidos. Esperemos que, en este lapso, de aquí al jueves, pueda concretarse una conversación entre el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. Si se logra un acuerdo diplomático, este debería ajustarse a las reglas establecidas en el T-MEC, el tratado de libre comercio firmado entre México, Estados Unidos y Canadá, que lleva más de 20 años en funcionamiento y ha beneficiado a todas las partes.

En este contexto, resulta destacable la respuesta de la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, al convocar una reunión nacional en el Zócalo como una consulta y muestra de apoyo y solidaridad hacia las políticas de su gobierno en defensa de la soberanía nacional.

Estos hechos y la reacción de la presidenta me recuerdan a dirigentes de la talla de Lázaro Cárdenas o Adolfo López Mateos, quienes, en su momento, salieron al balcón del Zócalo para pedir el apoyo del pueblo en la nacionalización del petróleo y la industria eléctrica. Por ello, no me extraña que una presidenta con la envergadura de Claudia Sheinbaum, quien cuenta con el respaldo del 80% de los mexicanos, haga este llamado al pueblo. La ciudadanía debe estar lista para acompañarla en las acciones necesarias, cada quien desde su ámbito, pero confluyendo en un eje común de apoyo para impulsar las estrategias que implemente el gobierno mexicano.

Para no salirme del tema, quiero compartir un extracto de una nota publicada recientemente por El País, un medio que respeto profesionalmente y que sintetiza muy bien la situación:

“La imposición de un gravamen general del 25% a las exportaciones mexicanas a Estados Unidos, decretada unilateralmente por su presidente, Donald Trump, ha producido en México un efecto integrador. Instituciones, empresarios y políticos, incluidos los de la oposición, han salido en defensa de la soberanía y han cerrado filas en torno a la presidenta Claudia Sheinbaum.

El respaldo a la mandataria por parte del partido en el gobierno, Morena, se da por descontado. Han convocado una concentración ciudadana el próximo domingo, por partida doble, anunciar cuál será la respuesta de México ante las tarifas de Trump —adelantando que habrá medidas arancelarias y no arancelarias— y, de paso, hacer una demostración de liderazgo y arrastre popular. Es una evocación de las enseñanzas de Andrés Manuel López Obrador, expresidente y patriarca de la izquierda mexicana, muy dado a la movilización permanente como estrategia política.

El líder de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, ha calificado de agravio la imposición unilateral del arancel y ha llamado a dar una respuesta con unidad y determinación. Por su parte, el morenista Sergio Gutiérrez, presidente de la Cámara Baja, ha refrendado el respaldo del poder legislativo a la mandataria: ‘Desde México, refrendamos nuestro ánimo de colaboración, de entendimiento, de diálogo, pero no de subordinación. No somos un protectorado, somos un país soberano, un país grandioso’.

Jorge Romero, dirigente del conservador Partido Acción Nacional (PAN), ha advertido que México no estará a merced de amenazas extranjeras recurrentes: ‘Somos mucho país’. La patronal mexicana, COPARMEX, por su parte, ha solicitado responder a Trump con una controversia comercial en tribunales, al amparo del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Mientras tanto, legisladores han planteado llevar el caso a un panel internacional.

Esta medida afecta a toda América del Norte como bloque económico y, en última instancia, impacta a trabajadores y consumidores de ambos lados de la frontera.

La vía de la política y la diplomacia es la que se está explorando ahora, así como la negociación en el Congreso de Estados Unidos con legisladores opositores. Trump no tiene una mayoría absoluta en la Cámara; si se logra convencer a algunos, bien podría frenarse esta acción del gobierno estadounidense.”

Este es el resumen del espíritu de apoyo y solidaridad que ha generado esta acción unilateral del gobierno de Estados Unidos contra México y Canadá.

En Canadá ya han respondido con medidas similares, y todo indica que esto podría derivar en una guerra comercial, pues Estados Unidos también amenaza con represalias y aumentos equivalentes, lo que generaría un ciclo interminable de aranceles.

Por eso, la vía de la política es clave. Se apuesta por la negociación en el Congreso estadounidense, donde, si bien Trump tiene mayoría, esta no es absoluta. Convenciendo a algunos legisladores demócratas o de otros sectores, se podría frenar esta medida.

Finalmente, hago un llamado a nuestro auditorio de Al Tanto Guerrero y a toda la gente que nos escucha a mantenerse atentos a cualquier convocatoria a la unidad, a colaborar y a apoyar a la presidenta Claudia Sheinbaum.

Por: Misael Habana de los Santos

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