Por Misael Habana de los Santos
Pues bien, vamos a hablar de la reforma electoral. De lo que realmente impacta al país entero, pero sobre todo a Guerrero, donde los vicios de la representación se volvieron costumbre y la costumbre terminó convertida en privilegio.
Muchos de los antiejemplos que explican la necesidad de esta reforma no están en los libros: están en nuestras nóminas públicas. Más allá del tema central —la voluntad popular expresada en las urnas— hay algo que la gente viene diciendo desde hace años: basta de diputados plurinominales. Basta de esas fórmulas de representación que no representan a nadie, pero sí sostienen a las cúpulas partidistas.
Porque esa es la verdad: los plurinominales no nacen del voto directo. Nacen de la negociación interna. Son cuotas. Son acuerdos. Son premios.
La presidenta ha planteado que debe terminar el “Estado adiposo”: esa burocracia representativa que engorda presupuestos municipales sin traducirse en beneficios reales para la población.
Tomemos el caso de Acapulco. Un millón de habitantes. ¿Y cuántos regidores y síndicos? Veintitrés. Oficialmente —dicen ellos— ganan 62 mil pesos mensuales. Hace poco entrevisté a un regidor de oposición, Armando Añorve Ríos, de MC. Le pregunté directamente cuánto ganan. Me dijo que un poco menos de 60 mil.
Pero lo que yo sé —y lo sabe cualquiera que revise con lupa— es que el costo real por cada uno ronda los 250 mil pesos mensuales sumando percepciones, apoyos y prerrogativas. Doscientos cincuenta mil pesos por cabeza.
Y muchos de ellos, especialmente los de representación proporcional, no están ahí por legitimidad territorial sino por cuota partidista.
Eso es una sangría. Una herida abierta en las finanzas municipales. Una hemorragia que hay que cauterizar.
Luego nos preguntamos por qué no hay obra pública. Por qué no alcanza el dinero. Por qué las calles siguen rotas. Pues porque el presupuesto se diluye en una estructura inflada que nadie eligió directamente.
Y vemos desfilar nombres que nadie sabe de dónde salieron. Propuestas de uno, cuotas de otro, acuerdos de grupo. Camarillas del pasado. Camarillas del presente. Incluso dentro de Morena, también hay camarillas que reparten espacios como si fueran herencias familiares.
Ojalá prospere la reforma en su versión original. Que pase. Que corte de raíz estas rondas burocráticas que pesan sobre cualquier municipio de Guerrero y del país.
Mientras tanto, escucho a Manuel Añorve llamarle “la nueva ley Maduro”. Y me provoca risa. Porque quien utiliza ese recurso ni conoce Venezuela ni su historia. Ni sabe lo que fue antes de Chávez ni lo que significó el bloqueo posterior. Simplificar así es propaganda, no análisis.
Lo que sí sé es que muchos dirigentes del PRI, PAN y MC temen quedarse sin representación si se aprueba la reforma. Sin pluris. Sin cuotas. Sin red de seguridad.
Y entonces habrá que salir al territorio. Tocar puertas. Pedir el voto cara a cara.
Vamos a hacer una revisión puntual: ¿cuántos diputados plurinominales hay en Guerrero? ¿Cuántos de ellos ganaron una elección directa? ¿Cuántos llegaron por lista?
Ahí están los nombres: Araceli Ocampo Manzanares; Eugenio Urióstegui García, presidente del Congreso; Glafira Merza Prudente; Guadalupe Eguiluz Bautista; Alejandro Bravo; Beatriz Vélez Núñez; Hilda Jennifer Ponce, del Verde; Yovani Jiménez Mendoza, del PRD; Isabel Guillén Román; Rebeca Núñez Martínez; Erika Luhrs, de MC; Amílcar Sandoval; Mirna Guadalupe Corona Medina; Deyanira Uribe Cuevas… y así la lista continúa.
Muchos con licencia. Muchos con sueldo completo.
No siguieron el lineamiento de austeridad planteado en su momento por el presidente López Obrador. Y hoy, según estimaciones públicas, un diputado local en Guerrero puede percibir entre 120 mil y 150 mil pesos mensuales en salario base y compensaciones, sin contar apoyos adicionales.
La pregunta es simple: cuando tengan que pedir el voto directo, ¿quién va a votar por ellos?
Cuando vayan a territorio a defender la consigna de que esta es una “ley Maduro”, ¿qué les dirá la gente que exige menos privilegios y más resultados?
Más dura es la ley del pueblo. La que exige representación real.
Basta de saqueo.
Basta de plurinominales eternos.
Basta de regidores de cuota.
Basta de nepotismo y herencias políticas.
